martes, 12 de noviembre de 2013

La notificación por testigos, procedimiento no válido

Todxs sabemos de alguna vez por experiencia propia o la de algún compañerx de trabajo, que la empresa suele llamar a dos testigos/as cuando nos negamos a firmar alguna comunicación.

A continuación, os dejamos parte de un artículo publicado en laboro-spain.blogspot.com.donde se explica muy bien la nulidad de esta medida en caso de despido.

"La notificación "por testigos/as" no es un procedimiento de notificación válido en el caso de un despido. Un despido debe ser notificado siempre directamente “al/a la trabajador/a” despedido porque así lo dice textualmente en los art.55.1 y 53.1.a del ET. Es tan claro este requisito que las palabras “al/a la trabajador/a” fueron introducidas en estos artículos en 1994. Eso no implica que se pueda bloquear su despido o provocar su improcedencia no firmando la carta, puesto que la empresa puede notificar “al/la trabajador/a” directamente su despido mediante un burofax o telegrama, que constará como entregado aunque éste se negara a recibirlo. Claro que estos medios sólo prueban que recibió la carta, pero no que esté de acuerdo con su contenido ni menos aún que haya recibido cantidad alguna y que la misma fuera correcta. Es decir que el burofax no demuestra lo único que el empresario pretende realmente que demuestre.

Si la carta sólo fuera entregada a unos/as testigos/as, sólo se podría probar que el/la trabajador/a conoció el hecho de que había sido despedido, pero no que se le hubieran comunicado las causas exactas y detalladas de dicho despido por mucho que la hubieran firmado 100 testigos/as. Es obvio que los/as testigos/as de nada sirven para probar ningún tipo de acuerdo, renuncia o recibí sino todo lo contrario, ya que al testificar que el/la trabajador/a no quiso firmar se estaría probando que no había acuerdo ni renuncia ni recibo alguno. Por tanto este despido tendría todas las papeletas para ser declarado improcedente, con lo que la empresa tendría la opción de escoger entre readmitir al/la trabajador/a (pagando y cotizando sus salarios de tramitación, es decir su sueldo completo entre el despido y la readmisión) o bien pagarle la indemnización de 45d/año de su antigüedad anterior al 12/2/12 y 33d/año de la posterior.

Cuando no es un despido sino una notificación o preaviso de fin de contrato, también es obligatorio comunicárselo “a la otra parte” directamente (art.49.1.c ET). Si es una notificación de un traslado que obliga a cambio de domicilio o de un cambio de condiciones de contrato también es preceptiva la notificación “al/la trabajador/a” (arts.40 y 41 ET respectivamente).
Incluso en ocasiones sucede que los/as testigos/as le firmen al empresario un cambio de contrato laboral.

Es interesante también conocer, que las grabaciones ocultas pueden ser prueba valida en juicios laborales y que podrían demostrar algo mas que la improcedencia de un despido, como es una posible coacción, estafa, calumnia, acoso, etc. Situaciones que podrían constituir una violación de derechos fundamentales y declarar nulo el despido.

¿Esto quiere decir que hay que negarse a firmar cualquier cosa? Tampoco. Si el documento es sólo una comunicación sin datos falsos (por ejemplo la fecha) no debe suponer ningún problema el firmarlo y ello no impedirá que posteriormente se interpongan las demandas que fueran menester. Pero otro asunto diferente es que no sólo fuera una comunicación sino que también contuviera los típicos acuerdos, renuncias, reconocimientos de pago, etc.