miércoles, 23 de agosto de 2017

Ni liberadxs, ni liderazgos, ni militancias de primera y de segunda

Después de más de una década de luchas o conflictos laborales te encuentras de frente situaciones que ponen de nuevo a prueba el grado de conciencia y convencimiento de cada una de nosotras sobre la injusta sociedad actual y de los compromisos adquiridos para cambiarla.

Desde esta sección sindical hemos apostado siempre por la firmeza y por el "Ni un paso atrás" para la defensa de los derechos de lxs trabajadorxs, no sin reconocer nuestras flaquezas y dudas que a lo largo de este camino nos han abordado debido a nuestras limitaciones, algunas de ellas consecuencia de una educación basada en la perpetuación del sistema que queremos cambiar.

Estamos hablando de una reflexión sobre la "desideologización" de las personas ante la insistente maquinaria del sistema para que todo siga como está y nada cambie. Cuando el sistema atraviesa nuestras defensas y consigue calar con su discurso de que esto es lo que hay, te arrebata los sueños de luchar para llegar a una sociedad libre, solidaria e igualitaria.

Cuando conseguimos reconocer el problema, que no es nada fácil, es  importante dotarnos de mecanismos que consigan evitar ese proceso de "desideologización" y llevarlos a cabo con firmeza y sin vacilaciones por supuesto siempre desde la revisión y su posible cambio. Cuando no es así, no hay ni habrá resultado en nuestra lucha por el cambio.

Hablamos de que no pueden haber liberadxs sindicales, liderazgos, de que los espacios no pueden estar ocupados por las mismas personas de forma prolongada, de cuando se generan militancias de primera y de segunda, de cuando las decisiones las toman otrxs ajenxs a los conflictos. Si a esto sumamos otras perversidades del sistema estamos abocados al fracaso en nuestros proyecto de cambio, pues ya estamos siendo absorvidos por lxs que apuestan por el cambio para que nada cambie.